Como cuando discutes con tus padres.
Cómo una batalla de boxeo.
Mi cabeza y mi subconsciente. Batallas frecuentes. Lágrimas. Golpes en mi cabeza.
Quiero ganar pero no logro conseguirlo. El mal me supera, él vence. Una vez tras otra salgo perdiendo. Mis ojos son víctimas y mis lágrimas testigo de éllo.
No puedo parar de preguntarme si esto será así siempre, si deberé convivir con estas peleas. No puedo más. Ni lo soporto ni me soporto. Deseo desaparecer.